Flebología

Esta forma de tratamiento, la oclusión láser endovenosa (EVLO), resulta para el paciente mucho menos complicada que los métodos quirúrgicos convencionales como el "stripping", la esclerosis con espuma o el "closure" a altas temperaturas. Esta nueva terapia también supone una ventaja para los hospitales, ya que requiere un tiempo de reposo menor, con lo que se aumenta el flujo de pacientes. El motivo principal de que se hayan obtenido resultados tan positivos radica en la forma de la terapia, en el propio proceso láser: un procedimiento extremadamente seguro gracias al alto grado de control.

Tras la punción y el bosquejo de la nervadura, el médico introduce el hilo conductor en las venas afectadas supervisando el proceso mediante ultrasonido. Una vez ha introducido el catéter adecuado (largo o corto) vuelve a tirar del hilo conductor hacia afuera, desliza la fibra láser y retira el distanciador. De este modo, la punta de la fibra se ubica exactamente en el extremo posterior del catéter y puede extraerse junto con éste, tramo a tramo.

Una luz piloto hace que el "lugar del suceso" sea visible desde fuera: el médico acciona el impulso láser mediante un interruptor de pedal. Una longitud de onda de 980 nm (1550 nm) se encarga del elevado nivel de absorción tanto en la sangre como en la pared venosa, la cual se contrae rápidamente y el vaso queda cerrado de forma permanente. Transcurridos tan solo de 35 a 40 minutos la intervención puede darse por concluida.

Al contrario que otros procedimientos, el método láser es incruento, ya que el vaso únicamente se punciona. En el llamado "stripping", por ejemplo, la vena se extrae desgarrándola hacia afuera, por lo que a menudo se forman hematomas de gran tamaño.